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Son auténticas Joyas de Luz estos Cuadros. Por ellos entramos en el calidoscopio de los colores vistos desde dentro. Los colores, por dentro, no son los colores que nosotros conocemos. Los colores, ahí, respiran, palpitan, crecen, menguan, se transforman de continuo e interminablemente. Lo quieto está en movimiento, si se contempla desde dentro y hacia fuera. Pareciera vivir por sí misma, la coloración. Vibra, cobra velocidad, se para instantáneamente. Enuncia formas primigenias. Redecora las ya conocidas. Ornamenta la atmósfera con reverberaciones intangibles. Imita cúpulas a la manera de conchas siderales. Copia la exquisita inclinación de la lluvia. Convierte el mar en una apatía de tonos verdecentes e implacables vislumbres de un arcano irrepetible.
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